HOME > HIJOS 0 A 1 > Lactancia Jueves 2 de Septiembre del 2010
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Libre demanda: Cuando quiera y cuanto quiera

Básicamente libre demanda significa alimentar con frecuencia, con la seguridad de que no se agotará la provisión de la leche, cuánto quiera el bebé, y sin restricción horaria. Es decir, cuando pida. Incluso se ha demostrado que las mujeres que amamantan a los bebés a libre demanda producen más leche que aquellas que lo hacen a intervalos regulares, pero más prolongados. La doctora Verónica Valdés, pediatra, experta en lactancia de la Pontificia Universidad Católica y consultora de UNICEF, recalca que la clave de éxito de la libre demanda está durante el primer mes. “En este período madre e hijo deben establecer una retroalimentación, es decir, se debe lograr satisfacer la demanda del niño con la producción exacta de la madre, y esto se logra dando de mamar a libre demanda”, señala la especialista.

La única limitación que indica la doctora Valdés, es que en el día no pasen más de 3 horas entre cada toma y en la madrugada se amamante al menos una vez. Esto porque los bebés que han perdido peso ahorran energía no pidiendo en las noches, por lo tanto, la especialista recomienda despertarlos.

El dúo madre-hijo

La doctora Valdés asegura que “no es correcto en la libre demanda que los pediatras recomienden esperar que pasen tres horas para amantar, ya que el bebé perfectamente puede estar pidiendo más leche a la hora, que es el tiempo que demora en digerir. Cuando se habla de 10 minutos por lado o de horarios, entonces se restringe la demanda”.

Por esta razón, es más importante el número de tomas que un orden horario dentro del día. Se recomienda de 8 a 10 veces en 24 horas mínimo. Si el lactante duerme más en la noche puede que pida más de mamar durante el día. Con respecto al tiempo por cada pecho, la doctora Valdés recalca que esto es una “práctica absolutamente individual. Cada madre demora el tiempo necesario para vaciar sus pechos: puede estar relajada y demorar poco, o tensa y nerviosa, lo que puede tomar hasta 40 minutos en el proceso”.

Una vez establecida la lactancia, al segundo mes, puede que el número de tomas disminuya a 5 ó 6 veces durante las 24 horas. “Esto porque el niño sabe que la leche le va a llegar a través de su madre y, por lo tanto, confía en el mundo que lo rodea. Por esta razón, la madre puede comenzar a alargar el tiempo entre cada papa”, señala la experta. Para el doctor Eduardo Cosoi, pediatra y neonatólogo de la Unidad de Lactantes y Nutrición del Hospital Luis Calvo Mackenna, ‘dar pecho a libre demanda’ significa amamantar el mayor tiempo posible, hasta el año de vida. Según el doctor Cosoi, “El dúo madre-hijo va estableciendo en forma dinámica cuáles son los requerimientos y necesidades. Es por ello que, en las primeras fases de este proceso, es indispensable cierta flexibilidad en los horarios y en los tiempos de cada toma, con el objeto de ir logrando un aumento progresivo de la secreción de leche materna. En general, una vez que esto ocurre, la mayoría de los bebés tienen un horario relativamente parejo y con un ritmo sueño-vigilia apropiado”.

Ventajas comparativas

Más que moda, los conocimientos médicos de los últimos años han dado un espaldarazo a la libre demanda. Se ha entendido, entonces, que la lactancia materna protege a los seres humanos de condiciones tales como la diabetes, arteriosclerosis, asma y cáncer, entre otras enfermedades.

Estudios prospectivos, comparando la evolución de poblaciones sometidas a leches artificiales y leche materna, indican el factor preventivo y protector de esta última.

Además de prevenir enfermedades agudas como diarrea y bronquitis obstructivas, y enfermedades crónicas como alergias y asma bronquial, el doctor Cosoi menciona el efecto estimulante en el área neurológica del bebé amamantado con pecho. “Este es una fuente de energía psicológica invaluable, que logra producir un desarrollo afectivo apropiado entre el niño y su madre, y colabora en el avance acelerado del sistema nervioso central del bebé”.

Un estudio realizado en Estados Unidos comparó niños amamantados a libre demanda con respecto a bebés amamantados a intervalos de tres a cuatro horas. Los primeros recibían cerca de diez tomas por día, frente a un promedio de un poco más de siete en los niños amantados con sistema de horarios. Sin embargo, la alimentación más frecuente no significaba que la misma cantidad diaria de leche se dividía en porciones más pequeñas, sino todo lo contrario.

Los bebés alimentados a libre demanda recibían un promedio de 45 gramos por toma, mientras que los alimentados a intervalos fijos tan sólo 39 ó 40 gramos en cada papa. Al cabo de dos semanas, los niños alimentados a libre demanda habían aumentado más de peso: cerca de 453 gr. contra un promedio de 300 gr.”.

La Liga de la Leche

La directora ejecutiva de la Liga Internacional de La Leche en Chile, Graziana de Bozo, entiende por libre demanda más que a la ingesta “a la relación que debe establecerse entre madre e hijo hasta el acomodo de los requerimientos del niño. La madre debe estar disponible, para conocer y reaccionar de inmediato a las necesidades de su hijo”.

Entre otras cosas, Graziana de Bozo señala que la madre no debe esperar hasta que el niño llore para darle pecho. “Podemos reconocer la inquietud e intranquilidad del niño, señales suficientes para entender que quiere mamar. Así él tomará relajadamente, succionará mejor, no tragará aire y no tendrá cólicos”.

Por lo tanto, la Liga propone olvidarse del reloj para permitir el paso de una lactancia tranquila y relajada. “Aquellas madres que se preocupan porque amamantar las deja un poco presas no saben que gracias a la libre demanda pueden hacer muchas más cosas, porque el bebé está tranquilo”.

Incluso, la mujer puede sacarse leche y congelarla para que otros alimenten al bebé, sin perjudicar el proceso de libre demanda.
Para el doctor Cosoi, el concepto “libre demanda” no es sinónimo de convertir la lactancia en una obligación. “Constituye para la mayoría de las mujeres un placer. Un goce que no se repite muchas veces en la vida.

La mayoría de las familias no tienen más de 3 hijos y la lactancia debería durar en promedio unos 8 a 10 meses, por lo tanto, estamos hablando de un período de 2 ó 3 años en que se tiene esta verdadera oportunidad de interrelación”.




Fuente: Extracto del artículo publicado en Revista PadresOk, febrero 2003.

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