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Cómo es un bebé prematuro

¿A quién se le llama bebé prematuro?, le preguntamos al doctor Juan Pablo Beca, jefe de Neonatología de la Clínica Alemana, quien nos explica que si bien antes se definía como tal a cualquier niño que pesara menos de dos mil 500 gramos, hoy se denomina así a aquel menor que nace antes de las 37 semanas. Y ya con esa edad gestacional, se les llama de pretérmino.

En el grupo de bebés que nacen prematuramente, hay diferentes fases. Los que nacen entre las 26 y las 32 semanas están expuestos a mayores riesgos que los que son dados a luz con posterioridad. “Lo más grave es la menor edad de gestación. Por esto esos niños son los que concentran casi todas las complicaciones existentes en el campo de la neonatología”.

En esa etapa ninguno de sus sistemas y órganos están aún preparados para operar autónomamente, por lo cual se busca generar artificialmente las condiciones que le permitan continuar desarrollándose. “Lo que hacemos es lograr un equilibrio y permitir el crecimiento dentro de una incubadora”.

Las probables complicaciones son:

· En el sistema respiratorio: Sus pulmones no están lo suficientemente desarrollados y tampoco cuentan con el número normal de alvéolos. Además, les falta surfactante -sustancia natural que existe normalmente en estos órganos y que les permiten distenderse y expandirse-, lo que hace que no tengan la madurez necesaria para respirar por sí mismos. “Hoy podemos contar con esa sustancia, ya que se fabrica de manera sintética y es de gran ayuda. Pero, no soluciona completamente el problema y con mucha frecuencia estos niños requieren de un ventilador mecánico, por períodos variables”.

Los pequeños más graves pueden llegar a adquirir una enfermedad pulmonar crónica y estar obligados a permanecer conectados a un respirador mecánico incluso por meses, “para quedar con pulmones bastante complicados y dependientes de oxígeno adicional, por largo tiempo”.

· En el sistema circulatorio: En la vida intrauterina existe una comunicación entre la circulación aórtica y la pulmonar, a través del ductus, que es una arteria que se cierra después -en el nacimiento- cuando los propios pulmones del niño comienzan a trabajar. Pero, en el caso de los bebés prematuros, su sistema circulatorio no está lo suficientemente maduro y se presenta una persistencia del ductus, que requiere de tratamiento y, a veces, de cirugía.

· En el sistema neurológico: Los bebés prematuros tienen el cerebro insuficientemente desarrollado, al igual que sus vasos sanguíneos cerebrales. Esto los hace ser muy frágiles y los expone a tener hemorragias intracerebrales de diversa magnitud.

· En el sistema renal: Por su fragilidad, los prematuros necesitan ser apoyados en lo que se llama equilibrio hidroelectrolítico, es decir, manejo de agua, sales y de los distintos elementos del torrente sanguíneo.

· En el sistema de defensa o inmunológico: En los bebés prematuros éste se encuentra tremendamente inmaduro, lo cual hace que experimenten más infecciones y que ellas se generalicen con facilidad. “Incluso hacen infecciones con gérmenes normales del ambiente, que –en otras edades- ni siquiera les provocan enfermedades”, puntualiza el doctor Beca.

· En el sistema digestivo: Al no estar maduro su tubo digestivo, requieren una alimentación especial con nutrientes específicos.

Además, los bebés prematuros tienen problemas para regular la temperatura y sufren de una predisposición al enfriamiento, lo cual los obliga a permanecer en incubadora. “En general la dejan cuando aprenden a regular la temperatura y eso generalmente sucede a las 35 semanas de gestación, sumando el periodo que vivió en el seno materno con el que permaneció en incubadora”.

El neonatólogo indica que estas posibles complicaciones obligan a tener a estos niños en unidades de cuidados intensivos (UCI) y de alta especialización, dotadas de equipamientos altamente sofisticados y específicos, diseñados para un mejor manejo y tratamiento.

Resalta que a pesar de lo sombrío que puede verse el panorama general para un bebé en estas condiciones, hay un mensaje de optimismo y fe dirigido a los padres que tienen riesgos de pasar por esta experiencia o que ya la están viviendo:

“Un niño nacido prematuramente tiene más riesgos de tener complicaciones futuras, que uno de término. Pero, una parte importante de ellas pueden ser subsanables, a lo menos de manera parcial. Por eso y a pesar de la gravedad, vemos esto como algo de gran esperanza: Hay problemas y son muchos, pero siempre puede haber solución”.


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Fuente: Doctor Juan Pablo Beca, jefe de Neonatología de Clínica Alemana, Santiago de Chile.

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