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Durante los primeros dos meses de vida, el bebé duerme unas 18 horas al día... y en los siguientes siete meses entre 14 y 15 horas diarias. Su cuna es su primer entorno, su pequeño refugio, el lugar donde recupera fuerzas para recibir todas las nuevas impresiones y estímulos que la vida le depara.
El moisés lo recibe en sus primeros meses de vida, cálido, acogedor... poco a poco podrá conocer la cuna corral o la de madera de diversos estilos: desde las más tradicionales y clásicas, como la cuna cuja, hasta las modernas modulares. O una cuna múltiple, que se transforma a medida que crece en cama de niño y cómoda.
Sin importar cuál sea el modelo o estilo de cuna que los padres escojan para su futuro hijo, deberán considerar algunos aspectos básicos de seguridad.
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Lo primero es verificar que tenga suficiente estabilidad y firmeza, para no correr el riesgo que se dé vuelta. Los cantos han de ser redondeados y las superficies suaves. Si tiene ruedas, debe contar con frenos en las cuatro patas.
Los laterales tienen que ser suficientemente altos para que no pueda sobrepasarlos y caer. La altura mínima debe ser, desde el somier hasta la parte alta de la cuna, de 60 centímetros, y la resistencia de éste debe ser mayor a la de un niño saltando sobre él.
La distancia entre cada uno de los barrotes debe ser de 6 a 10 centímetros como máximo, para impedir que la cabeza del bebé quepa entre ellos.
También es importante elegir una cuna, cuyos tornillos y piezas de ajuste estén en el exterior o revestidos, para que el niño no pueda manipularlos y llevárselos a la boca.
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Ya sea de madera o metal hay que cuidar que la pintura o barniz no contenga compuestos tóxicos, pues el niño puede chupar la cuna.
El colchón debe ser duro y exactamente adaptado a las medidas de la cuna, de modo que no quede espacio entre él y el armazón, porque una pierna o una mano del niño puede quedar atrapada.
Resulta conveniente adquirir cojines laterales de protección, que deberán fijarse por lo menos en seis puntos de la cuna. Los protectores acolchados deben quedar bien ajustados, pues si se sueltan podrían cubrir el rostro del niño y eventualmente impedir que respire. Tampoco se debe usar almohada, porque la cabeza del niño puede quedar hundida en ella y llegar a asfixiarse.
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Es conveniente que las sábanas, frazadas y cobertor sean de algodón y que no tengan flecos, para evitar que el pequeño los tire y cubra su rostro.
También es importante colocar la cuna lejos de un estante que cuelgue de la pared, por el riesgo de que caiga algún objeto sobre el bebé.
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Decoración con precauciones
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A los recién nacidos les encanta mirar objetos. Los de colores fuertes y brillantes se convertirán en sus favoritos y serán un excelente estímulo, por lo que es recomendable situar móviles en la cuna o en el techo. Eso sí, antes de colocar cualquier elemento decorativo cerca de la cuna, considere que si lo ubica demasiado cerca, el niño podría enredarse en él.
No hay que olvidar que los bebés pueden fijar la vista a una distancia de 25 centímetros. Ello da un parámetro de la distancia a la cual colocar el móvil, que si tiene música y gira, mejor aún.
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Fuente: Cuidando a tu hijo, Dra. Patricia Salinas
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