HOME > EDUCACION > Etapa escolar Martes 7 de Septiembre del 2010
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Profesores particulares: ¿Cuándo llamarlos?

Costumbre creciente. Cada vez son más las familias que –por gusto o por obligación- contratan a un profesor particular para que refuerce en casa los contenidos que los niños aprenden en el colegio.

Las clases particulares se han transformado para muchos alumnos en el único método de obtener buenas notas, motivarse con las materias o simplemente “salvar el año”.

Para la psicopedagoga Terry Orrego, un profesor particular puede ser muy útil, pero no siempre es la respuesta más adecuada a las necesidades del niño:

“Muchas veces, por no detectar el problema real, tapamos la situación con un profesor particular que termina siendo una especie de muletilla. Creo que es conveniente para dar apoyo en una situación particular, pero cuando un profesor particular se hace permanente, es necesario revisar cuál es el problema de fondo que impide que el niño aprenda lo que le entrega el colegio”, señala.

La profesional señala que existen determinadas situaciones en que las clases particulares están recomendadas y que por lo general corresponden a una necesidad de refuerzo o nivelación en los contenidos curriculares. Esto es principalmente cuando el niño se ha cambiado a un colegio en que las exigencias pedagógicas son más altas o ha faltado a clases por un tiempo. También hay casos en que la falta de hábitos de estudio o de motivación pueden ser apoyados por un profesor particular.

No obstante, todo depende del problema. Por eso, la profesional enfatiza que antes de contratarlo es importante que se realice una evaluación seria, para saber con exactitud cuál es el problema de fondo que le impide al alumno tener un rendimiento escolar esperado. “La primera evaluación es del profesor jefe o de aula. Es él quien mejor conoce al niño, sus fortalezas y dificultades, y puede derivarlo a una evaluación psicopedagógica, psicológica o simplemente a un refuerzo”, señala la psicopedagoga.

El colegio es el primer apoyo

A juicio de la magister en Educación, Nubia Saffie, antes de recurrir al profesor particular se deben agotar las instancias de apoyo dentro del propio colegio. Señala que actualmente los establecimientos cuentan con diversas formas de apoyar a los alumnos que presentan más dificultades, como la evaluación de cada caso en las reuniones de profesores, la asesoría de psicopedagogas, los grupos de estudio, talleres de refuerzo de ciertos contenidos y horas de orientación, entre otros.

“A veces los papás temen pedirle ayuda los colegios, pero no deberían desechar estas instancias que son muy ricas. Un profesor particular es un lujo. Si tengo tres o cuatro hijos y trabajo todo el día, se justifica para apoyar temporalmente los hábitos de estudio y trabajo. Pero lo ideal es que no se prolonguen los periodos, porque se transforma en una dependencia para el niño y también para los padres, que de alguna manera se desligan de los procesos educativos del hijo al tener un profesor en la casa”, afirma.

Cosas tan básicas como mantener una comunicación directa con el profesor jefe, revisar la libreta de comunicaciones, dar normas claras acerca de horas de estudio, recreación, televisión y sueño son algunos de los roles básicos que la familia debe cumplir, a opinión de la educadora.

La elección del profesor particular

Terry Orrego y Nubia Safié coinciden en que la idea es que el profesor particular entregue las herramientas de estudio al niño para que después pueda hacerlo solo.

Las características del profesor van a depender de las necesidades de cada niño y generalmente quedan definidas en el proceso de evaluación previo. Lo mismo ocurre con la cantidad de horas a fijar semanalmente. Eso, sin olvidar que todo menor necesita horas para la recreación.

“Lo importante es que el niño entienda para qué es esta ayuda que está recibiendo. Sólo así puede responsabilizarse y avanzar”, señala Nubia Saffie.

Lois Hernández es profesora particular de matemáticas. Señala que los casos de niños que necesitan permanentemente de un profesor particular son excepciones, y se trata de menores que requieren una enseñanza más personalizada de la que obtienen en sus colegios.

“Curiosamente, la mayoría de los niños que recurre a clases particulares tiene la misma capacidad de aprendizaje que el resto, o incluso más. Lo que les falta es concentración y motivación. En esos casos, las primeras clases sirven para una evaluación de las necesidades del niño, luego viene un periodo de nivelación y refuerzo y después basta con darle apoyo nada más que para las pruebas, porque el estudiar con un profesor le brinda más seguridad”, explica.

Como recomendación, aconseja que por lo menos hasta Primero Medio, los padres prefieran a un profesor para dar clases a sus hijos, y no recurran a la oferta de estudiantes universitarios de carreras humanistas o científicas que apoyan en una materia en particular, ya que el propósito no es sólo impartir conocimientos:

“Hay ciertas técnicas que se utilizan para estimular a los niños, entregarles métodos de estudio y concentración. Los estudiantes universitarios no tiene la misma capacidad pedagógica de los profesores para hacerlo.”

Asegura, también, que cuando hay comunicación entre la profesora del aula y la particular, las cosas marchan mejor.

Lea además:

Fuentes: Nubia Saffie, Magister en Educación y Terry Orrego, pricopedagoga, ambas autoras de numerosas publicaciones de Educación, entre ellas, "Cómo pasarlo bien y sacarse buenas notas" / Lois Hernández, profesora de Matemáticas.

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