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¿Cómo prevenir los peligros del agua?
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La asfixia por inmersión es un accidente que no sólo ocurre en las piscinas durante el verano, sino que también sucede dentro de la propia casa y en cualquier época del año. Ya que, según sostiene el doctor Carlos Hinzpeter, pediatra de Clínica Las Condes, basta con 10 centímetros de agua para que un niño menor de 5 años se ahogue.
La asfixia por inmersión ocupa el segundo lugar en la lista de accidentes graves de la infancia, después de los automovilísticos. Pero durante el verano, las tragedias en el agua lideran este ranking.
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Precauciones dentro del hogar
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Un 50% de los accidentes en el agua ocurre en el propio hogar. Y si bien las piscinas son la causa número uno de las asfixias por inmersión, las tinas de baño, escusado y aún pequeños recipientes con agua, también son una fuente importante de accidentes. Bastan unos pocos centímetros de agua para que un menor caiga de cara y sea incapaz de levantarse y por tanto ahogarse. Por ello, el doctor Hinzpeter sostiene que los niños siempre debe estar vigilados por un adulto mientras estén en el agua, sobre todo mientras se bañan en la tina del baño. “Para evitar accidentes en su casa NUNCA deje a un niño solo en el baño y mantenga siempre la puerta del baño cerrada. Si va a contestar el teléfono o timbre, llévelo con usted. No deje a menores de 10 años que lo cuiden”.
Es importante recordar que el 65% de los accidentes en el agua ocurre los días viernes, sábado y domingo, con mayor frecuencia entre las 16 y 18 horas.
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La importancia de actuar a tiempo
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Las estadísticas de los centros de urgencia indican que casi el 70 por ciento de los casos de asfixia por inmersión tiene un desenlace fatal, mientras que una parte importante de los que logran sobrevivir, nunca vuelve a ser como antes. La parálisis cerebral y el daño neurológico lideran el ranking de las secuelas. En esos casos, el menor queda con un desarrollo intelectual similar al de un niño de meses. Además, presenta problemas para mover sus extremidades y para tragar. Sin embargo, el pronóstico cambia sustancialmente si hay una reacción oportuna. Cuando el accidentado es encontrado a tiempo y se le practica una reanimación, mejoran sus expectativas de vida y la posibilidad de quedar sin ninguna o con muy pocas secuelas.
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Clases de natación
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Aunque están ampliamente difundidas, no son recomendables para niños menores de 3 años. Puede ser ventajoso que sepa flotar y mantenerse en el agua, pero en general, crea una ilusión de seguridad a la hora de dejarlo solo. Un niño que sabe nadar, al ser lanzado o caerse al agua en forma imprevista, entra en estado de pánico y se desespera, lo que le impide reaccionar correctamente. Además, si cae al agua con ropa se duplica su peso y entorpece la movilidad. Por lo tanto, enseñar a nadar a los menores puede ser conveniente, pero se convierte en un arma de doble filo si los padres o el mismo niño se confían demasiado en ello.
El doctor Hinzpeter en enfático al afirmar que la manera más segura de prevenir una tragedia en el agua es SIEMPRE supervisar y cuidar a los pequeños, no sólo cuando se bañan en la piscina sino que dentro de la propia casa. Por ello, la mejor forma de evitar accidentes es que los niños estén vigilados por un adulto responsable.
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Fuente: Artículo publicado en Revista PadresOk, enero 2004
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