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Estimulación temprana para niños con síndrome de Down
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El día de Javiera, de 3 años, se reparte entre el jardín infantil, su familia y el centro de estimulación al que asiste desde que tenía 28 días, donde un equipo de de terapeutas le ayudan crecer y desarrollarse normalmente, superando las dificultades de su síndrome de Down.
Aunque para Javiera parece un juego, el apoyo de estos profesionales tiene una importancia vital. La estimulación temprana para niños con síndrome de Down consiste en darle a los pequeños desde sus primeros días de vida apoyo kinesiológico, fonoaudilógico, educación diferencial y terapia ocupacional, con la finalidad de trabajar al máximo sus capacidades, lo que a futuro les abre las puertas de la integración escolar, laboral y social.
"Está comprobado que mientras antes se inicie la estimulación, se logra un desarrollo lo más paralelo posible al de los niños normales", afirma, Ana María Arancibia, directora del Centro de Estimulación Integral para Niños con Síndrome de Down de la Cruz Roja.
Este es uno de los centros más especializados que existen el país, donde los pequeños reciben el apoyo para desarrollar sus capacidades físicas, intelectuales, emocionales y sociales, desde recién nacidos.
“El niño con Síndrome de Down tiene un potencial que hay que trabajar al máximo, no le podemos poner un techo”, indica la directora.
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Refuerzo integral
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Los niños con síndrome de Down tienen una musculatura más flácida de lo normal que les genera dificultades para desplazarse autónomamente y coordinar sus movimientos. De ahí que el primer apoyo es la terapia kinesiológica, ya que en la medida en que pueden moverse y caminar por sí mismos, logran su independencia. A ello se agrega el apoyo de una educadora diferencial, ya que según explica la directora del centro de la Cruz Roja, la combinación de ambas terapias es fundamental, puesto que no son niños curiosos por naturaleza y no van a explorar el mundo, sino que hay que presentárselos. Desde el minuto en que el niño puede gatear o caminar, se amplían sus posibilidades de tomar contacto con el entorno.
A los pocos meses se suma la terapia fonoaudiológica, ya que el lenguaje es una de las áreas en que en estos niños necesitan mayor refuerzo. A pesar de que tienen una buena capacidad de comprensión, les es muy difícil expresarse.
Luego, también trabajan con terapeutas ocupacionales que los ayudan en sus habilidades sociales, como saber comer bien, compartir, jugar, expresarse y prepararse para desenvolverse de manera autónoma en el mundo.
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La familia también trabaja
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La directora del centro de la Cruz Roja aclara que en las terapias se le da el apoyo al pequeño sólo por unas horas, pero que lo fundamental es que los padres continúen con la estimulación diariamente en casa, por eso también se le enseña a ellos cómo desarrollar los ejercicios con el pequeño e incorporarlos a la vida cotidiana.
Explica que también es fundamental que traten a su hijo como a cualquier otro niño: que lo lleven a cumpleaños y a paseos en parques y juegos infantiles, es decir, que lo integren plenamente, sin sobreprotegerlo.
“Hay veces en que el peor enemigo que puede tener un niño es su propia familia. Yo me he encontrado con pequeños de tres años a los que le siguen dando la comida en la boca, porque ‘es más rápido y cómodo’ o no le sacan los pañales porque no lo creen capaz de controlarse” señala.
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Camino a la integración
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Cuando la estimulación es constante y apoyada por la familia, los niños pueden perfectamente integrase a un jardín al comenzar su edad preescolar ( 2 años). Sin embargo, Ana María Arancibia advierte que esto sólo es conveniente cuando una serie de factores coinciden. Esto es que el niño este realmente preparado, que los padres tengan la disposición de seguir estimulándolo y aún mas importante, que el jardín y las educadoras estén dispuestas y preparadas para recibir a un pequeño que requerirá que se adapten ciertas formas de enseñanza. Y lo mismo se aplica para los colegios.
“Lo que nos importa es que nuestros niños estén realmente integrados y no sólo aceptados, esto significa que trabajen, aprendan y se les exija igual que a los otros niños, pero con ciertas adaptaciones que faciliten su comprensión. Si va a ir a un jardín solamente a jugar, a la larga va a resultar perjudicial”. Para asegurar que ello se cumpla, la Cruz roja dispone de mediadoras entre el jardín, la institución y la familia, cuya labor es brindar herramientas y apoyo a las educadoras y profesores, a modo de potenciar la integración del menor a las actividades y al grupo de compañeros.
Además, cuando los niños se integran al sistema de educación normal, ya sea en jardines infantiles y colegios, es bueno que sigan asistiendo a talleres para reforzar las áreas que más necesitan, como fonoaudiología o lecto-escritura, por ejemplo.
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En Chile existen pocas instituciones dedicadas a brindar este tipo de estimulación y, a pesar de ser indispensable, muchos niños se quedan sin recibirla, ya sea por desconocimiento de los padres o por el costo de las terapias, que las hacen privativas a las familias de menores recursos. De todos modos, deben informarse y buscar alternativas.
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Instituciones que ofrecen estimulación temprana para niños con síndrome de Down
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· Centro de Estimulación Integral para Niños con Síndrome de Down de la Cruz Roja Chilena.
Vitacuraa 2653-A, Santiago
fono 3347112 · 2316124
·Fundación Chilena para el Sindrome de Down, Complementa
San Enrique 14.450, Lo Barnechea, Santiago
fono 2175751
·Unpade
Manuel Montt 2051, Providencia, Santiago
fono 2055990
Ofrece talleres de estimulación temprana para niños de familias de escasos recursos.
· Colegio Diferencial Nº254
Avenida Lo Barnechea 1648, Santiago
fono 2166120
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Fuente: Ana María Arancibia, directora del Centro de Estimulación Integral para Niños con Síndrome de Down de la Cruz Roja Chilena/ Unpade, Unión de Padres y Amigos de Personas con Deficiencia Mental.
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