HOME > EMBARAZO > Parto y posparto Jueves 2 de Septiembre del 2010
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Partos prematuros: cuando la fecha se adelanta

“Cuando vi nacer a Sebastián, lo primero que me llamó la atención fue lo frágil que se veía. Sólo pesó un kilo 200 gramos y midió 39 centímetros”. Hoy han pasado casi dos años desde aquel nacimiento y el ingeniero Mauricio Castro no deja de emocionarse al recordar la impresión que tuvo al conocer a su hijo, tan pequeño y a la vez tan valeroso, para abrirse paso a la vida.

Con sólo siete meses de gestación -y gracias a las unidades de Neonatología, a la de Cuidados Intensivos y a la de Cuidados médicos en las que estuvo hospitalizado, tras su nacimiento- el niño salió adelante y hoy lleva una vida como cualquier menor de su edad.

Si bien la mayoría de los embarazos son de término, existen nacimientos que se adelantan y son los llamados partos prematuros.

El obstetra Julio Astudillo Díaz -especialista en medicina materno fetal, jefe de Medicina Perinatal y también del Servicio de Ecografía de Clínica Alemana- explica que los partos prematuros ocurren principalmente por dos situaciones:

· Partos prematuros espontáneos: Se trata de partos no inducidos ni provocados, que suceden antes del tiempo considerado como de "término". Se calcula que entre un cinco y un diez por ciento de los nacimientos de bebés prematuros ocurre por estos partos prematuros espontáneos.

· Interrupciones precoces de embarazos: La decisión de adelantar el alumbramiento obedece a la existencia de patologías propias del embarazo, que ponen en riesgo al niño dentro del útero. Dentro de estas patologías se encuentra la rotura prematura de membranas, que se produce por infecciones o enfermedades de la placenta. Esta anomalía se traduce en una disminución de la entrega de oxígeno al bebé, lo cual le provoca asfixia.

El doctor Astudillo explica que cuando se produce una rotura prematura de membrana antes de las 26 semanas –período límite a partir del cual el niño puede sobrevivir fuera del útero- es posible, en algunos casos y gracias a tratamientos actuales, mantener la gestación hasta que el bebé llegue a la etapa en la cual esté en condiciones de continuar desarrollándose independientemente de su madre.

“Hay que aclarar que cuando se rompen las membranas por una causa que no sea infecciosa, el embarazo se mantiene espontáneamente, sin contracciones. Pasada la viabilidad –es decir pasado el tiempo de embarazo en el cual el niño tiene posibilidades de vivir fuera del vientre materno- se utilizan técnicas de prevención de infecciones, a través de antibiótico-terapias, profilácticos, además de inductores químicos de la madurez de los pulmones del feto”, señala el facultativo.

Factores de riesgo

Lea además el artículo sobre las características de los bebés prematuros

Dentro de los factores que pueden influir en la ocurrencia de un parto prematuro, se encuentran: el tabaquismo, la hipertensión materna, la nutrición deficiente, las enfermedades infecciosas no tratadas, ciertas anomalías congénitas, bajo peso y talla e infecciones genitales. Asimismo, las mujeres menores de 20 años y las mayores de 40 tienen probabilidades más altas que aquellas embarazadas cuyas edades oscilen entre ambas cifras.

En general el riesgo de tener un bebé prematuro aumenta si el hijo anterior también lo fue. Por esta razón ese dato es considerado un antecedente obstétrico importante.

“Si alguien ha tenido un parto prematuro anterior, se buscan las causales, incluso antes de que se embarace de nuevo, para prevenir cualquier evento de riesgo. Una mujer que tuvo una incontinencia del cuello del útero o la longitud del mismo fue menor a 15 milímetros- requiere un control más estricto del embarazo y en algunos casos un cerclaje o amarre profiláctico del cuello”, indicó nuestro entrevistado.

Mujeres con enfermedades extra obstétricas (como por ejemplo dolencias pulmonares y cardiovasculares) o que tengan embarazos múltiples, deben someterse con mayor frecuencia a esta técnica, que evita el parto prematuro. Generalmente a toda persona que espera trillizos o más hijos, debe hacérsele un cerclaje, debido a que -por su condición- el cuello tiende a dilatarse de manera pasiva.

Pero, ¡atención! Si usted tuvo un embarazo de término igual tiene que controlar con periodicidad el siguiente embarazo. También debe estar atenta a las molestias o señales que le envíe su cuerpo o el de su hijo. Recuerde: si bien las contracciones son habituales durante el estado de gravidez, el padrón de las mismas debe estar dentro de los rangos de normalidad.

La matrona Delia Opazo, jefa del Centro de Diagnóstico del Hospital Clínico de la Universidad de Chile, destaca que quien experimenta dos o tres contracciones en diez minutos y éstas se mantienen por más de una hora, ha iniciado su trabajo de parto y está evidenciando una pérdida del tapón mucoso (a veces con sangramiento) y la dilatación del cuello del útero.

Medidas de prevención

En cuanto a las medidas de prevención que se aconsejan, la matrona Opazo destaca que la madre debe guardar reposo, evitar los grandes esfuerzos y siempre mantener un buen aseo corporal y vaginal.

También es recomendable que quienes corren el riesgo de tener un parto prematuro se abstengan de preparar el pezón para la posterior lactancia. Esto, debido a que al hacerlo se estimulan las hormonas oxitocina y prolactina y pueden generarse contracciones uterinas.

En cuanto a la actividad sexual, ésta no está proscrita o limitada, a menos que la embarazada tenga amenaza de aborto o de parto prematuro, placenta previa o rotura prematura de membranas, entre otras patologías que le impidan llevar una vida normal en este aspecto.

¿Los deportes y el estrés influyen en la ocurrencia del parto prematuro?

Una consulta frecuente de las embarazadas es si las tensiones y el ejercicio tienen su cuota de responsabilidad en la ocurrencia del parto prematuro. Al respecto el doctor Julio Astudillo, obstetra especialista en medicina materno fetal de Clínica Alemana, precisa que si bien se aconseja llevar una vida normal porque la gestación es un suceso natural y no una enfermedad, hay que tomar ciertas precauciones.

Si antes de concebir un hijo se desarrollaban actividades deportivas que puedan ocasionar lesiones (como por ejemplo la equitación y el esquí) lo recomendable -desde todo punto de vista- es evitar esas prácticas, para no provocarle accidentes a la madre o al bebé. Claro que hay ciertas actividades que son beneficiosas para la gestante como por ejemplo las clases de ejercicios prenatales.

“La mujer debe considerar que ella lleva a otra persona en su vientre. Por lo tanto, cuando asume un riesgo, también lo está haciendo a nombre de ese niño”, manifiesta el facultativo.

Asimismo, es preciso recordar que madre e hijo interactúan entre sí. “Una enfermedad se complica más cuando la mujer está embarazada, ya que sus sistemas funcionan diferente: hay menos defensas, menos capacidad de recuperación y mayores riesgos”.

También indica que el accionar médico es diferente en el caso de una embarazada y el facultativo se ve limitado a utilizar únicamente la medicina compatible con ese estado, independientemente de si existen otras mejores, que serían aconsejables, si no estuviera grávida.

Todos estos argumentos deben hacer comprender a la gestante que es necesario actuar con responsabilidad. Además, tiene que entender que la moderación y la prevención de accidentes son palabras claves a considerar durante el embarazo.

“Actualmente existe una mayor preocupación por conservar la línea y la capacidad física, lo cual me parece bien. Pero, no debe caerse en el riesgo de desprotegerse. Con esto no quiero decir que su hijo será chico o desnutrido, porque en la gran mayoría de los casos no ocurre, ya que el niño comienza a horadar el cuerpo de su madre. Sin embargo, esto los puede colocar en riesgo a ambos. Y cualquier problema durante el embarazo, conlleva el peligro de un parto prematuro”, concluye el profesional.

Fuente: Doctor Julio Astudillo Díaz, obstetra especialista en medicina materno fetal, jefe de Medicina Perinatal y del Servicio de Ecografía de Clínica Alemana, Santiago de Chile / Matrona Delia Opazo, jefa del Centro de Diagnóstico del Hospital Clínico de la Universidad de Chile/ Doctor Juan Pablo Beca, jefe de Neonatología de Clínica Alemana.

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