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Por qué llevar a nuestros hijos al teatro
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Cada vez son más las obras de teatro que se estrenan para niños. Adaptaciones de cuentos clásicos, de lecturas obligatorias y otras más innovadoras y experimentales ya son parte de los panoramas de fin de semana. No obstante, poco sabemos acerca de cómo elegir una obra, las edades a las cuales ya pueden ver estos espectáculos y sus beneficios en el desarrollo de nuestro hijo.
A través del teatro, el niño puede tomar contacto con textos dramáticos que aportan valores humanos y llevan a la reflexión, además de conocer los clásicos de la literatura. Además, les permite a niños y jóvenes estar en contacto con una experiencia emocional nueva y enriquecedora, donde pueden utilizar sus cinco sentidos para apreciar el espectáculo y conocer códigos y signos distintos a los del cine, la televisión o los videojuegos. Y eso sin duda que es un gran aporte.
Otros de los beneficios de esta expresión artística son que insta al niño a ejercitar su pensamiento, para entender los acontecimientos, y a participar con el resto de los espectadores, para que se desencadenen los hechos y concluya la historia. Así lo explica Verónica García Huidobro, directora de la compañía de Teatro Educación, La Balanza.
No obstante, agrega que “no todos los montajes invitan a los niños a pensar y a crecer a través de la obra. Hay algunas que recrean cuentos, canciones o lecturas obligatorias de los colegios, que no son necesariamente las más enriquecedoras”.
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Su compañía, pone en escena textos a partir de la evolución del juego en el desarrollo del niño, como por ejemplo aceptar las diferencias, tolerar la frustración, buscar modelos de identificación personal y socializar con niños del mismo sexo o del sexo opuesto.
Gracias a ello, además, sus obras de carácter educativo son poseedoras de otro beneficio: tienen una capacidad terapéutica, que no es otra cosa que dar la posibilidad a niños y adolescentes de hablar con sus padres sobre ciertos temas “a propósito de la obra”, es decir, utilizando el teatro como una especie de “marco legal”.
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¿ A qué edad pueden comenzar a apreciar el teatro?
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Que el niño se aburra, llore e interrumpa la función es un temor muy común entre los padres. Se estima que entre los 3 a 4 años, el pequeño está capacitado para asistir a una función. Eso sí, los papás deben tomar en cuenta que mientras más pequeños, los lapsos de concentración de su hijo son menores, por lo que hay que buscar obras dirigidas a su edad, para mantener el interés y la atención.
Verónica García Huidobro explica que así como con el tiempo aumenta la capacidad de juego en el niño, sucede lo mismo con su capacidad de entender el teatro. “Antes de los 3 años, el niño desarrolla su capacidad de juego personal, que es solitaria y ensimismada. Cerca de los 3 años proyecta su juego con otros y luego aparece el juego dirigido. El juego dramático, o representaciones cotidianas, aparece desde los siete años hasta la pubertad. Y en la adolescencia, los personajes del teatro se transforman en modelos con los cuales identificarse”.
Así, señala que recién a los 15 ó 16 años, el joven cuenta con la capacidad de apreciar el arte del teatro, que es el arte de poner en escena un texto, una creación colectiva y que no es lo mismo que jugar. “La escenografía, la música y las emociones se aprecian en toda su dimensión”.
Al respecto, Alejandra Hurtado, directora la Compañía La Perla, coincide en que el teatro hay que aprender a apreciarlo y por ello es conveniente que los padres “encanten” desde pequeños a sus hijos con esto, ya que cuando sean adultos es más difícil que lo logren.
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Cómo elegir la obra
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Llevar al niño por primera vez al teatro sin reparar en el argumento y clasificación por edades de la obra, podría provocarnos más de un dolor de cabeza, por lo que es recomendable informarse, preguntando en los teatros y consultando referencias a los amigos.
Hay obras con un corte de animación, donde los niños están convocados a reaccionar ante el espectáculo y otras donde ellos necesitan imaginar, pensar y participar para construir la obra. Lo importante es que como papás, seleccionemos una obra de argumento fácil que el niño pueda seguir sin perderse y con una puesta en escena atractiva.
Si su hijo no está acostumbrado a asistir a estos espectáculos, evite obras demasiado vanguardistas, con textos difíciles o puestas en escena abstractas. Si escoge un texto clásico, pregunte si la traducción es actual.
Recuerde, que cuantas más obras vea, le será más fácil y atractivo apreciar el teatro, como también reflexionar, opinar y cuestionar el mundo que lo rodea.
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Fuente: Verónica García Huidobro, directora de la compañía de Teatro Educación, La Balanza / Alejandra Hurtado, directora la Compañía La Perla, clown y cuentacuentos.
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