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Bebés a bordo: ¿viaje de placer?
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Se acercan las vacaciones y los padres se preparan para salir de paseo. Viajar en auto, avión, tren o bus durante largas horas no sólo es incómodo y cansador para los adultos, sino especialmente para los más pequeños. Para evitar que el viaje se transforme en una pesadilla, le damos algunos consejos para hacer más ameno el recorrido. Tome nota.
Ante tanto reclamo y llanto es muy probable que el “viaje de placer” resulte caótico. La clave para que los niños no se inquieten es mantenerlos ocupados en el camino, lo que requiere una dosis de organización y creatividad. Amenizar el viaje con juegos, incluir algunos de sus juguetes favoritos además de música y cuentos infantiles, es una buena receta.
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Entretención en movimiento
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Para evitar que los pequeños se aburran y lloren todo el viaje es recomendable conversarles, cantarles y pasarles juguetes uno a uno para entretenerlos, aunque es probable que duerman una buena parte del trayecto. No hay que olvidar mantenerlos hidratados proporcionándoles jugo o agua y protegerlos del sol. Además, se recomienda que en lo posible el viaje no dure más de cinco horas. Si va a recorrer una distancia mayor es mejor hacerla en dos días, con un descanso a medio camino.
Una cuota de paciencia es siempre necesaria. No se puede esperar hacer el viaje de una sola vez. Cuando hay niños, es necesario parar por lo menos, cada dos horas para que así puedan descargar algo de energía y de paso evitar los típicos mareos infantiles al andar tiempos prolongados sobre un vehículo. No es necesario esperar a que los pequeños o los papás estén al borde de un ataque de nervios. Es bueno caminar y jugar un poco con ellos para que se relajen, eso sí, en un lugar seguro lejos de la calzada.
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La vestimenta de los niños para el viaje debe ser lo más fresca y cómoda posible. Trate de no ponerles cinturones o prendas ajustadas. Una tenida de algodón, que sea fácil de sacar ante cualquier imprevisto es lo ideal.
También hay que tener en cuenta que los pequeños son muy sensibles a la temperatura ambiental y pueden sentirse mal si no hay una ventilación apropiada. Si viaja en auto en época de verano, mantenga encendido el aire acondicionado -no demasiado frío- o lleve por lo menos dos ventanas abiertas para que el aire circule. En lo posible, siente al niño del lado en el que no va recibir sol.
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Planificando el viaje
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Días antes del viaje, es conveniente empezar a planificar todos los detalles. Por ejemplo, si el recorrido es muy largo, hay que ver un lugar donde parar y pasar la noche para continuar al otro día, y hacer las reservas en caso que sea necesario.
Planificar con un poco de sentido común también es importante. Por ejemplo, no salir a la hora de más tráfico o de más calor y, en lo posible, evitar los días en que las rutas están saturadas. También es aconsejable hacer un listado con todos los elementos que no podrán faltar durante el camino: los juguetes favoritos de cada uno, una pequeña almohada por si se duermen, una muda de ropa, chalecos, las cintas de música infantil o cuentos que les gusta escuchar, toallitas húmedas, papel absorbente, pañales, la mamadera, un botiquín básico, jugos o agua.
Para evitar más demoras de lo planificado es recomendable hacer una revisión de rutina del automóvil en el cual se hará el viaje.
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Fuent: Artículo publicado en Revista PadresOk, diciembre 2003
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