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Claves para prevenir el estreñimiento infantil
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Habitualmente los niños, al igual que los adultos, sufren de algunas alteraciones digestivas que, sin ser graves, provocan grandes molestias a los menores que las padecen y un buen susto a los padres, que intentan hacer cualquier cosa por tratar de solucionarlas.
Una de las alteraciones más comunes, que se presenta en aproximadamente 2 de cada 10 niños y 3 de cada 10 lactantes, es la estitiquez o estreñimiento que consiste en la dificultad que pueden tener en la eliminación de sus deposiciones y que generalmente –no siempre- se acompaña de una disminución en la frecuencia de la evacuación.
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Sin embargo, contrario a lo que asevera la mamá del diálogo inicial, que un niño no haga sus necesidades en dos o tres días no significa que el pequeño sea estítico, sino sólo que su ritmo de evacuación es más lento que en otros niños. Así lo señala el doctor Roberto Balassa, pediatra y neonatólogo, quien asegura que "nadie ha promulgado una ley de defecación diaria obligatoria. La estitiquez no está definida por el número o cantidad de deposiciones, sino por la dificultad que tenga el niño para hacer. Es cierto que si pasan dos o más días sin eliminar las deposiciones, éstas se pueden secar y eso contribuir al estreñimiento, pero lo fundamental es la dificultad en la eliminación de las deposiciones".
Debido a esta subjetividad de la frecuencia para eliminar las deposiciones, es necesario poner atención a los síntomas que acompañan el estreñimiento pues no existen señales específicas de este malestar y muchas veces se pueden confundir con cólicos debido a la inquietud e irritabilidad que presenta el pequeño. Según el doctor, lo más común es que pasen algunos días en que la deposición esté ausente o se presente con características de sequedad y dureza que dificultan su eliminación. A esto se puede asociar el fenómeno conocido como encopresis, en el cual el intestino del menor comienza a producir mayor cantidad de mucosidades para eliminar el "tapón" que tiene y comienza a "rebalsar" pequeñas cantidades de una falsa diarrea. "En este punto se debe tener especial cuidado, pues muchas veces los padres al ver esta falsa diarrea, comienzan a suministrar antiespasmódicos y sin quererlo, aumentan aún más la estitiquez", advierte el pediatra.
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¿Por qué son estíticos?
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La mayoría de los casos de estreñimiento están relacionados con factores funcionales de los cuales el principal es el bajo consumo de alimentos que contengan residuos (fibra), como frutas, verduras y legumbres. Por ejemplo, mientras los niños están con lactancia materna exclusiva, es decir, hasta los 4 ó 5 meses, es normal que produzcan menos deposiciones, porque el intestino no tiene sólidos que procesar.
A medida que crecen, se van sumando otros motivos como la baja ingesta de líquido que reseca mucho la deposición, la endurece y hace más difícil el proceso de eliminación; el consumo de antiespasmódicos para disminuir los cólicos que, si se usan en forma desmedida, tienen como efecto negativo la estitiquez; y por último, un error bastante común de las mamás que para hacer engordar al niño le dan leche con fórmula más concentrada, o sea, agregan al agua más leche en polvo que lo indicado, lo cual entrega al niño un exceso de proteínas, sobrecargando el trabajo del riñón, además de provocar estitiquez.
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No obstante, existen también causas orgánicas, que aunque son menos frecuentes requieren de mucho cuidado y un tratamiento adecuado. Las anomalías más conocidas son las que afectan al intestino, como el megacolon que consiste en una dilatación severa, asociada a veces a la falta de inervación de éste, o la hipertonía anal, que es un exceso de fibra muscular que dificulta la salida de las deposiciones. En ocasiones, puede deberse a la presencia de parásitos e incluso algunas infecciones urinarias que podrían asociarse a la estitiquez y que es necesario estudiar siempre.
Por otro lado, es común encontrar casos en los que la salida de la deposición produce dolor, ya sea por una fisura o, en niños que ya han iniciado su control de esfínter, porque la taza del excusado no es cómoda y por lo tanto el niño se rehusa a hacer sus deposiciones para evitar el sufrimiento, lo cual se va convirtiendo en un círculo vicioso pues al contenerse, obstruye la vía de evacuación y luego sentirá aún más molestias.
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La importancia de los hábitos
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A medida que el niño crece es probable que las causas de estreñimiento varíen volviéndose cada vez más "sociales" o de hábitos. Así, por ejemplo, si los padres han transmitido la idea de que no pueden entrar a otro baño que no sea el suyo, ya sea por las condiciones higiénicas o porque simplemente no es el lugar en el que están acostumbrados a hacer, el niño va absorbiendo eso y lo va convirtiendo en una costumbre. También es frecuente que los preescolares eviten ir al baño para no interrumpir su juego, lo cual va entorpeciendo el funcionamiento intestinal.
El doctor Balassa advierte que este tipo de conducta resulta muy perjudicial para el niño, por lo que es fundamental tratar de formar buenos hábitos desde pequeños. "Es imprescindible que desde que el niño deja los pañales tenga acceso a un baño cómodo, que quede a su altura y que no le de miedo pensar que se puede caer al interior de la taza. Para eso son muy útiles los adaptadores (anillos de plástico) y un cajón o banquito que le permita mantener los pies apoyados mientras hace sus necesidades". De esta forma, si el niño percibe este acto como algo natural y que no implica mayor dificultad, lo asumirá como parte de su vida cotidiana, para la cual debe destinar unos cuantos minutos dos o tres veces al día.
Además, es importante promover desde el comienzo de la alimentación sólida una dieta balanceada, evitando la comida chatarra y el exceso de grasas, en especial las saturadas por los daños que causan.
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Líquido y fibra
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El tratamiento para aliviar la estitiquez depende de la causa que la origina, por lo que es muy importante detectarla y evaluar las posibles soluciones. Por ejemplo, si es un lactante, se le debe dar más líquido, aumentando la cantidad de tomas al día y, si no da resultado, y los padres observan que intenta pujar en vano y con dolor, pueden desnudarlo y masajear su estómago o bien estimularlo mediante enemas al inicio del tratamiento, consultando previamente con el pediatra.
En casos de bebés que ya han comenzado con su alimentación sólida, es necesario aumentar el consumo de jugos de fruta o agua e intensificar la ingesta de alimentos que tengan un alto contenido de residuos como verduras, legumbres y frutas, especialmente ciruelas, evitando la manzana y el plátano que pueden producir constipación por su alto contenido de pectina.
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Además, se debe evitar el uso indiscriminado de laxantes y sólo si es necesario recurrir a enemas u otro tipo de laxante benigno que ayude a recuperar el tránsito intestinal normal.
"Lo fundamental para detectar el problema y comenzar a tratarlo, es hacer una buena historia, es decir, preguntarse si el niño recibe la alimentación adecuada -con buen aporte de residuos-, si se ha educado sus hábitos y si existen antecedentes familiares de estitiquez, pues a veces es un problema cultural en el cual los niños van copiando actitudes y evitan ir al baño del jardín o colegio porque tienen mal olor”, señala el doctor Balassa. Si al intentar solucionar estos aspectos el estreñimiento continúa, es necesario realizar un estudio mediante radiografías y ecografías de abdomen, y una manometría, es decir, la medición de presión a nivel intestinal o anal para evaluar si existen lesiones orgánicas que pudieran requerir cirugía.
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Fuente. Artículo publicado en Revista PadresOk, febrero 2004.
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