Uno de los objetivos principales de la educación preescolar, es proteger que el niño menor de seis años reciba de forma continuada, sistemática y ordenada aprendizajes en ambientes favorables que le den la posibilidad de adquirir y desarrollar todas las funciones necesarias para enfrentar su futura enseñanza escolar, preparándolo así para enfrentar con éxito las exigencias programáticas venideras.

La educación preescolar permite entrenar, desarrollar habilidades y destrezas en el niño, por eso es necesario que tengan la posibilidad de ingresar a ella, ya que así podrá contar con las herramientas para comenzar a desarrollar las habilidades que exige el currículo programático de la educación general básica, principalmente en relación con el aprendizaje de la lectura, la escritura y el cálculo.

Es importante considerar que estos aprendizajes se logran adecuadamente dependiendo de cuán desarrolladas estén las funciones básicas de los niños, las que por cierto son potenciadas y estimuladas por una buena educación preescolar. En el área del lenguaje ellas son la recepción, comprensión y expresión; en el ámbito de la percepción, la orientación espacial y temporal, junto con la función corporal; y en cuanto a la lateralidad se relacionan con la direccionalidad y la coordinación viso-motriz.

Consejos para los padres

Al momento de elegir una sala cuna o jardín deben considerar, principalmente:

El tipo de personal que tenga. Es importante verificar que sean profesionales idóneos solicitando al establecimiento los documentos que certifiquen los títulos y estudios correspondientes del personal.

Que el recinto esté disponible para que los padres puedan visitarlo cuando quieran. Esto se traduce en que sea posible entrar en cualquier momento, y a todas las salas.

Mantenerse en contacto directo con la Educadora de Párvulos, para conocer los avances o retrocesos de los hijos. Asimismo, en el hogar es importante apoyar la estimulación positiva de los aprendizajes.

Es bueno recordar, como dice Víctor Fernández, que “estimular positivamente a un niño también es educar con buenas raíces. La educación temprana consiste en potenciar los periodos sensitivos, que son los momentos oportunos en los que el niño asimila con más facilidad determinados aprendizajes. De ahí la importancia de la educación temprana, que se basa en conocer dónde centrar los esfuerzos educativos según las edades de los hijos y estimularlos adecuadamente”.