Un niño con déficit atencional es difícil de mantener sentado, puede llegar a ser molestoso con sus compañeros y pelear con ellos si es que asiste a un colegio que no es el adecuado.

La sicóloga infantil Paulina Müller sugiere a los padres de hijos con síndrome de déficit atencional que debieran olvidarse de aquellos establecimientos educacionales que promueven el alto rendimiento académico sobre otras habilidades y valores de los niños. “Un mismo colegio no funciona para todos los alumnos. No tiene que ver con que sea más o menos inteligente.

El niño dará buenos resultados en un establecimiento pequeño, con pocos alumnos y con un profesor que lo pueda atender directamente”.

Y agrega que de lo contrario, el menor resulta más perjudicado, pues aunque aparentan no tomar en cuenta lo que pasa a su alrededor, son muy sensibles, sienten el rechazo y lo pueden transformar en resentimiento.

De ahí la importancia de que las educadoras de párvulos, psicopedagogas o los propios padres detecten el síndrome a temprana edad, ojalá cuando son preescolares o en el primer año de educación básica, para así determinar desde un comienzo la aistencia a un determinado tipo de establecimiento.

La sicopedagoga Paula Pastor aconseja que en la sala de clases el niño se siente en la primera fila para que no se distraiga ni moleste a los demás alumnos. Asimismo, que las órdenes e instrucciones del profesor sean claras y concisas. Y que ojalá le asigne responsabilidades en el curso, como por ejemplo repartir las pruebas o borrar el pizarrón. También es positivo que se le permita colaborar y se lo felicite cuando haga bien una tarea y obtenga una calificación favorable.

A juicio de la psicopedagoga Paula Pastor, es recomendable que luego de que estos niños sean diagnosticados, acudan a establecimientos con pocos alumnos por curso, con enseñanza personalizada, de manera que puedan ser atendidos más directamente y así estabilizar su aprendizaje.

Fuente: Paula Pastor, sicopedagoga / Paulina Müller, sicóloga infantil Centro Amulén