Una de las cosas que el niño aprende durante su desarrollo es el control de esfínteres, lo que se define como la capacidad de orinar y defecar voluntariamente en el momento apropiado y en lugar correcto.

El control de esfínter depende del desarrollo y maduración del Sistema Nervioso Central (SNC), por lo que el avance en el dominio es diferente en cada niño; siendo, por lo general, las niñas quienes lo logran antes que los niños. “Toda la importancia radica en el SNC y dependiendo de la maduración de sus vías, el niño podrá o no gobernar sus esfínteres”, indica la pediatra del Hospital de la Universidad de Chile, Andrea Mena.

Antes de los 12 meses no tienen conciencia sobre sus movimientos intestinales ni su vejiga. Pero entre los 15 y 18 meses algunos pequeños comienzan a hacer gestos o avisar que el pañal está húmedo.

Entre los 18 y 24 meses, los niños empiezan a avisar el deseo de orinar, pero no tienen la capacidad de retenerlo algunos minutos.

Entonces recién alrededor de los dos años del niño, cuando es capaz de contener la orina durante más tiempo, y si después de la siesta está seco, puede empezar a quitarle los pañales.

Para dar comienzo a este proceso los padres deben tomar conciencia de lo que esto significa y dedicarse a ello todos los días y en cualquier horario. “Si los padres deciden quitarle los pañales, no pueden volver atrás bajo ninguna circunstancia, ni por viaje o comodidad” dice Paulina Barros, educadora de párvulos e integrante del grupo de profesionales de PadresOk.

También es primordial que el niño tenga conciencia que se hace pipí o heces y demuestre interés por controlar esfínteres “igual que los grandes”. “Si no quiere y está desinteresado, no hay que insistirle y es mejor esperar un tiempo más” recalca Paulina Barros.

Tanto por la comodidad de los padres y la salud del niño es recomendable que el proceso se inicie en verano. La poca cantidad de ropa simplifica el cambio y si se llegase a quedar con ella puesta, existe menos posibilidad de que se resfríe.

Un niño que tiene la madurez suficiente y la voluntad debería aprender los hábitos de evacuación en dos semanas aproximadamente, lo que no significa que en ocasiones ocurran accidentes.

Si los accidentes tanto de orina como de fecas ocurren más allá de los 5 o 6 años, los padres deben poner atención y recurrir a ayuda médica, ya que podría ser el comienzo de un problema llamado enuresis y encopresis respectivamente.

El primer inodoro

Por lo general, los niños alcanzan primero el control de las heces, ya que para ellos es más fácil, pues la evacuación de los intestinos es predecible y lleva más tiempo que la eliminación de la orina. Por ello, es recomendable que comiencen a utilizar el inodoro portátil con ese fin.

La primera basenica debe ser atractiva para el niño, por eso es conveniente que él la elija. Esto lo hará sentirse partícipe o sentirá una mayor participación o compromiso con el proceso que iniciará.

De ahí en adelante, deje que se siente con ropa cuando lo desee, y usted trate de sentarlo sin pantalones por pequeños lapsos durante el día. “Se debe sentar al niño no más de diez minutos y ojalá en los momentos claves, como por ejemplo cuando recién se levanta, antes y después de la siesta, y antes de ir a dormir. Generalmente en esos momentos, hay mayor orina retenida y la evacuación , evitará un posterior accidente ” expresa la doctora Andrea Mena.

Cuando moje la ropa, siéntelo serenamente en su inodoro, mientras usted le busca prendas secas. No lo rete ni castigue, sino incentívelo para que la próxima vez lo efectúe bien.

La primera vez que haga en la basenica se debe premiar, sobre todo con besos y caricias. Al sentir que para usted es importante lo que hizo, tenderá a repetir la conducta.

Cuando su hijo haya terminado de utilizar el inodoro portátil, límpielo y tire el papel al inodoro y el contenido de éste. Después lávese las manos y estimule a su hijo a que lo haga. Así le enseñará al mismo tiempo hábitos de higiene.

Una vez que su hijo utiliza el inodoro portátil regularmente durante el día, está apto para sentarse en el excusado. Para que el niño se sienta seguro, existe la opción de poner sobre el WC, un adaptador infantil. Así le evitará la impresión de caerse hacia adentro o afuera de la taza.

“Para comenzar esta etapa es muy importante el ejemplo, por lo que se recomienda que los padres, hermanos o amigos permitan que los acompañen al baño”, recomienda la doctora Mena.

Además, agrega, es muy importante que en el primer periodo lo acompañe uno de los padres, sobre todo a las niñitas, a quienes hay que enseñarles a secarse correctamente, de adelante para atrás para no traspasar todos los gérmenes del ano a la vejiga.

A los tres años, la mayoría de los niños tienen control sobre sus esfínteres, pero los padres deben estar conscientes que durante este período –hasta alrededor de los cinco años- probablemente pueden ocurrir accidentes, ya sea porque se le olvidó hacer pipí, no desea utilizar el inodoro en un lugar poco familiar o, simplemente, porque no alcanzó a llegar al baño.

Secos de noche

Obtener el mismo éxito por las noches es más difícil y la mayoría de los niños son capaces de lograrlo cerca de los cinco años. Esto se debe a que un pequeño no puede retener la orina más de cuatro o cinco horas.

Cuando su hijo se levante con el pañal seco, se podrá empezar a prescindir de éste por la noche, pero para esto es necesario que no tome líquido después de las 7 de la tarde y que obligadamente haga pipí antes de acostarse.

Hasta los 5 ó 6 años es normal que sus hijos sufran accidentes, pero pasada esta edad es necesario poner atención, ya que la imposibilidad de alcanzar el dominio se puede deber a trastornos físiológicos o sicológicos.

Fuentes: Doctora Andrea Mena, pediatra Universidad de Chile/ Paulina Barros, Educadora de Párvulos e integrante del grupo de profesionales PadresOk.com/ “El cuidado del bebé y el niño”, Dra. Miriam Stoppard/ Larousse de los padres